Aniversario de la muerte de Franco: Exitosa manifestación del 20N en Madrid

Asistencia predominantemente joven

Con motivo del 20N se han celebrado numerosas manifestaciones en toda Castilla, la más numerosa de las cuales ha sido la celebrada en Madrid el sábado 20 de noviembre. La manifestación salió de Cibeles, subió por la calle Alcalá y finalizó en la Puerta del Sol. En total unas 4.000 personas celebraron de esta forma la muerte del del General Franco, el genocida que se levantó en armas contra la Segunda República y mantuvo un régimen dictatorial que duró casi 40 años. El mismo general que nombró como sucesor a Juan Carlos de Borbón y Borbón el 23 de julio de 1969. El actual monarca juró los Principios de Movimiento nacional y las Leyes Fundamentales del régimen franquista, llegando a declarar: “Mi pulso no temblará para hacer cuanto fuera preciso en defensa de los principios y leyes que acabo de jurar”. De esta forma, 33 años después de comenzada la Guerra Civil, se cumplía uno de los objetivos de la sublevación fascista de 1936: la restauración monárquica.


Con la Transición no hubo ruptura democrática, el proceso de transición logró mantener secuestrada la voluntad de los pueblos del Estado Español y no se pudo decidir la forma de Estado. Todo el proceso de Transición fue pilotado desde el aparato de poder dictatorial, pero el mismo no hubiera podido ejecutarse sin la traición de algunos partidos de “izquierda”. Nos estamos refiriendo al PSOE y al PCE, partidos que partiendo de posiciones rupturistas con la dictadura, acabaron participando activamente en la reforma del franquismo, hasta el punto de convertirse alguno de ellos en uno de sus principales gestores.


El aparato represivo heredado del franquismo ha permanecido intacto en lo esencial. Las denominadas primeras elecciones democráticas se llevaron a cabo con partidos políticos aún ilegalizados. Se impuso el silencio sobre el genocidio del franquismo, se declaró la impunidad para los crímenes de la dictadura y todavía hay cientos de calles y plazas con nombres que exaltan a los genocidas, así como numerosos monumentos dictatoriales que constituyen una inadmisible apología del terrorismo fascista.



La Constitución del 78 consagró la monarquía borbónica. El art. 56.1 dispone que “El Rey es el jefe del Estado”. El art. 56.3 dice que “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”. El Rey Juan Caarlos I juró en su momento los principios y leyes franquistas, pero al día de hoy no ha jurado su propia Constitución.


Ahora el gobierno de ZP está impulsando la reforma de esa Constitución con el fin de apuntalar un régimen desgastado y anacrónico, maquillándolo con aires de modernismo. Se quieren aumentar las competencias autonómicas, se va a permitir que pueda reinar una mujer, etc. Pero se quiere seguir impidiendo que los pueblos del Estado español accedan al derecho de autodeterminación y elijan libremente al jefe del Estado.


Todas estas cosas fueron las que denunciaron las numerosas personas asistentes a la manifestación antifascista del 20N. El cortejo, constituido en buena medida, por personas antifascistas muy jóvenes, hacía rememorar los tiempos del Madrid glorioso que durante tres años resistió los embates de la fiera fascista. Los gritos más unánimes eran: “Madrid será la tumba del fascismo”, “No pasarán”. Como decía una pancarta de Alcorcón antifascista: “La guerra del pasado es la guerra por el futuro”. Los nietos y biznietos de los vencidos por el ejército fascista no están dispuestos a consentir que la derrota de la Guerra Civil siga teniendo efectos negativos sobre nuestras vidas. La manifestación del 20N del 2004 tuvo el carácter antifascista, anticapitalista y anti-imperialista que tuvo la resistencia de los pueblos del Estado Español en la Guerra Civil. Ayer se luchaba contra el capitalismo liderado por las potencias nazis y hoy se lucha contra el capitalismo neoliberal y expansionista encabezado por los Estados Unidos. La crítica contra los déficits democráticos del actual sistema español se reflejaba claramente en los gritos de “Parece democracia y no lo es”, gritos que emanados de los más profundo de miles de gargantas lograban superar los decibelios del atronador helicóptero policial que sobrevoló en todo momento la manifestación antifascista. Igualmente, en muchos momentos pudieron escucharse gritos de “La policía tortura y asesina”, en referencia a unas prácticas policiales utilizadas por el Estado de la Transición para reprimir a sus adversarios. Prácticas que nunca han sido erradicadas del todo y que recientemente se han vuelto a poner de manifiesto con motivo de algunas detenciones efectuadas en el País Vasco contra personas a las que la policía ha vinculado con ETA.


En la manifestación hubo pendones castellanos, alguna ikurriña que representaba la solidaridad con Euskal Herría y también banderas tricolores de la Segunda República, las cuales nunca faltan en las movilizaciones populares como símbolo de reconocimiento a quienes lucharon por la libertad y la justicia social en los años treinta y como símbolo de rechazo a la monarquía heredada del franquismo. Muchos manifestantes portaban carteles contrarios al racismo y a la xenofobia al tiempo que se declaraban partidarios de la solidaridad con los inmigrantes.


El comunicado final fue leído en la Puerta del Sol por Villa, joven militante de las JCR que fue apuñalado hace dos años por tres nazis y que hasta el momento ha recibido mucha solidaridad popular, pero no ha podido alcanzar justicia de un sistema judicial que siempre encuentra la forma de dejar impunes los crímenes fascistas, los de ayer y los de hoy. En referencia a la Constitución Europea el comunicado expresó que “los grandes capitalistas del Viejo Continente quieren una Europa que dispute a los americanos una parte del botín mundial, lo que supondrá una vuelta de tuerca más a las actuales condiciones de vida, puesto que la competencia de los mercados repercute en el salario y en la jornada laboral de los trabajadores”. Lástima que el Ayuntamiento de Madrid no permitiera instalar un equipo de sonido en condiciones y que la mayoría de las personas congregadas en la Puerta del Sol no pudiera escuchar el comunicado final por falta de una amplificación adecuada.


Otras expresiones del fascismo reciente también fueron criticadas. Por ejemplo la apología de fascismo que hizo Bono al invitar a nazis de la División Azul en el desfile del llamado “Día de la Hispanidad” fue un escarnio y una humillación para los millones de víctimas del nacional-socialismo eliminados en los campos de concentración.


Se denunció también la Ley de Partidos Políticos, que ha supuesto un atentado contra la libertad de expresión, ha ilegalizado organizaciones políticas representativas y en general constituye una mordaza para las organizaciones menos contemporizadoras con el sistema político establecido por el Bloque Dominante Español.



Canción popular de la guerra civil:

El Madrid de Noviembre,
de hierro y fuego,
el que no admite yugos
de traicioneros;
no nacieron esclavos
los madrileños,
los madrileños.

El pueblo esta en las calles
dispuesto hasta el fin a luchar
para que nunca el fascismo
pueda Madrid conquistar.
Para que nunca el fascismo
pueda Madrid conquistar.
El pueblo esta en las calles
quiere morir o triunfar.
¡Ay, Madrid, yo libre te quiero,
del mundo ciudad inmortal!

El Madrid invencible
yo te presento.
El Madrid que es asombro
del mundo entero.
Porque son hierro y fuego
los madrileños,
los madrileños.

Defienden la Casa de Campo
llenos de valor sin igual,
pues los canallas fascistas
nunca en Madrid entrarán,
pues los canallas fascistas,
nunca en Madrid entrarán.
¡Ay, Madrid, yo libre te quiero,
del mundo ciudad inmortal!


La manifestación transcurrió sin incidentes y con mucha menos tensión que en los años en los que Ansuátegui fue Delegado del Gobierno en Madrid, cuando las brigadas móviles de la Policía Nacional cargaban injustificadamente contra los manifestantes y los masacraban a placer. Recuérdese a este respecto que un año la manifestación fue atacada de forma salvaje a su paso por la plaza de Jacinto Benavente, otro año los organizadores tuvieron que disolverla antes de finalizar el recorrido para evitar una carnicería a manos de agentes policiales armados con gruesos palos de madera y el año pasado ni siquiera se pudo hacer porque ninguna organización se atrevió a firmar la solicitud por miedo a las represalias gubernativas que pudieran llegarle en forma de sanciones. Afortunadamente la represión nunca ha logrado ahogar el antifascismo madrileño y cuando ha podido expresarse, el pueblo de Madrid ha respondido a una convocatoria que se ha hecho tradicional en el calendario de movilizaciones populares.








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